sábado 25 de noviembre de 2006

Copio y pego, con todo el morro,...

Pues eso. Si me lo permite el autor, del que poco sé, copiaré y pegaré de ese estupendo blog titulado El hombre que comía diccionarios, éste texto:

Reescritura de ceguera

Disculpa esta retórica que en ocasiones me nubla.
La chica de la que habla el poema,
la que tenía nombre extranjero
y los ojos muy abiertos,
y negros,
en realidad no ha muerto. Es sólo
que ha segregado un sentimiento insoluble
que se estanca en la sangre,
urde una maraña de nudos
entre el sueño y la rutina
y la ha despertado
luego ella
desayuna,
sube al metro,
abre un periódico,
enciende un cigarrillo,
evita una mirada,
sale a la calle, ignora
el sol, contrae
la mano al roce,
camina con decisión,
hace la travesía,
la rutina,
el tedio,
un novio atractivo,
un amante triste,
la vida gris con concesiones,
hasta el final,
hasta el cadalso,
con las manos atadas,
ante una bala
que parece atónita,
en la boca del revólver,
antes del chasquido
y la ejecución.

Nacho Abad, Comunicado

miércoles 22 de noviembre de 2006

Apuntes sobre el sueño


Hoy me he puesto a buscar información sobre el sueño. Así, sin más. Hay veces que temas tan cotidianos como ése, espontáneamente despiertan en mí suficiente interés como para pegarme toda una tarde informádome sobre ello. Y tirando de Google, dí con hmmm, un interesante blog, entre cuyas entradas se encontraba ésto.

Tengo que darle la razón en su texto, documentado, al parecer, utilizando la información recopilada de la página de un tal Glen Rhodes (quien presumo que a su vez se documentó sacando los datos de otro lugar), y de otra página de un tal Vincent Cheung (más de lo mismo en cuando a las fuentes). Dice en el mismo, que "la duración del sueño no es lo que hace que luego nos sintamos frescos y despejados". Lo suscribo totalmente. Son muchas las veces que duermo unas pocas horas, y me levanto como en los anuncios de mermelada o de ColaCao, en donde todo dios aparece con unas energías a las 7 de la mañana realmente envidiables. Me fastidia bastante, cuando trabajo en el turno de mañanas, que me tengo que levantar a las 5 a.m., para entrar a currar a las 6 a.m., el acostarme demasiado pronto. Si dicen que el cuerpo humano necesita una media de 7-8 horas de sueño, para descansar lo suficiente, en mi caso debería acostarme hacia las 10 de la tarde, lo cual me parece una pérdida de tiempo importante. ¡Con la cantidad de cosas interesantes que se pueden hacer a esas horas! Y es por todo ello, por lo que el siguiente estudio y método, me resulta personalmente interesante.

Nos cuenta que el sueño no está formado por un bloque único que transcurre desde que cierras los ojos para dormirte hasta que los abres para despertarte. No, se divide ciclos de unos 90 minutos, cada uno de ellos divididos en 5 etapas:

  • Las dos primeras corresponderían a lo que se conoce como sueño "ligero".
  • La dos segundas serían el sueño "profundo".
  • La última sería la fase "REM" (rapid eye movement=movimientos oculares rápidos), que es cuando soñamos.
En total, la fase no-REM (cuatro primeras etapas), durará unos 65 minutos. La fase REM (última etapa) unos 20 minutos. Y por último, otra fase no-REM de unos 5 minutos. La fase REM, en realidad, es más corta en los primeros ciclos, aumentando su duración en los sucesivos.
Entre ciclo y ciclo, no estamos dormidos realmente, sino que es una zona intermedia, en la cual, si no somos molestados por algo (frio, ruido, luz, etc.), nos llevará hacia el comienzo del siguiente ciclo.

Dice en el texto, y ante ésto me muestro un poco más susceptible, que si durmiesemos sin despertador alguno, ni efecto externo que nos interrumpiese, la duración sería de un múltiplo de 90 minutos, pudiendo sumar en total 4'5 horas, 6, 7'5 o 9. Pero dificilmente, por no decir nunca, nos despertariamos de forma natural habiendo dormido un número de horas que no fuese múltiplo de 90, como podrían ser 5 horas o 7 horas y cuarto.

De todo ello, se han llegado a la conclusión de que nos levantamos más frescos y despejados habiendo dormido 4'5 horas, y despertándose al final de un ciclo, que habiéndonos dormido 8 horas, con la consiguiente interrupción de una de las etapas de sueño "profundo".

Podríamos concluir que sería la repera dar con un método para dormir exactamente un número de horas que sea múltiplo de esos 90 minutos, para despertar justo entre ciclo y ciclo. Pero nos encontramos con el problema de que no a todas las personas se les puede aplicar esa duración de ciclo por igual, por no hablar de los posibles factores externos, como son ejercicio, drogas, alcohol, etc. Además de no saber con exactitud la duración de la fase REM, que como dije antes, va haciéndose más larga a medida que pasan los ciclos. Para ello, el autor del blog propone un método de medición de nuestros propios ciclos, que a continuación explico:


Necesitaremos dos despertadores, o dos alarmas en uno, que también es posible. La primera alarma la pondremos para sonar unos minutos antes de la hora a la que nos debamos despertar. Pero la pondremos a un volumen bajito (como podría ser la música de un radiodespertador), lo suficiente como para ser despertados únicamente si nos encontramos en la fase de sueño "ligero". Y la segunda alarma, que será una de volumen alto, e incluso molesta, de esas que suenan como un zumbido o algo así, que nos asegure el despertar, estemos en la etapa que estemos, a la hora que debíamos levantarnos. La cuestión está en saber cuanto tiempo antes de la hora final debemos programar la primera alarma. Si nos acostamos a las 0:00, trataremos de ponerla en uno de los múltiplos de hora y media que dura cada ciclo (a las 6 a.m., por ejemplo, que equivale a 4 ciclos). Como es bastante probable que no acertemos a la primera, en los días sucesivos, iremos moviendo esa hora, minutos arriba, minutos abajo, hasta dar con una en la cual nos despertemos con facilidad, en pleno sueño "ligero". Otra alternativa consiste en poner esa primera alarma 30, 45, 60 o 90 minutos antes de la última, esperando dar con el momento de despertarse adecuado. Habrá que ser cuidados también, como dije, con el volumen de esa primera alarma, para que nos despierte en caso de estar en sueño "ligero", pero que no lo consiga en caso de estar en sueño "profundo".

El estudio, realmente, no implica ningún esfuerzo ni sacrificio, ni molestia para cada uno, y podríamos dar con el sistema para poder levantarnos como una flor, sin tener que sufrir lo que sufrimos a diario, para ir a trabajar.


domingo 19 de noviembre de 2006

Si fuera verdad...

viernes 17 de noviembre de 2006

Carlota


Gracias a éste blog, descubrí a Antonio Muñoz Molina, y ya llevo dos libros suyos. Uno es la espléndida novela negra "El invierno en Lisboa". El otro es ésta Carlota Fainberg, historia que cuenta el encuentro entre dos españoles, desconocidos entre sí, en un aeropuerto de Pittsburg, obligados a conocerse a la espera de que sus respectivos vuelos lleguen. Allí, uno de ellos le cuenta al otro la extraña historia de amor que vivió tiempo atrás en un hotel de Argentina, de la que Carlota es protagonista.


En dicho blog, el autor puso alguna que otra cita de la novela de Molina, y yo me quedo con ésta, que sino recuerdo mal, estaba al final del 5º o 6º capítulo:

"Se llama Carlota Fainberg y no voy a verla nunca más en mi vida. "

Sublime.

Escrito en la sombra


Hay un tipo, llamado Fred Eerdekens, que se dedica a ésto. Y es la prueba evidente de que la creatividad humana no tiene límites. Quien lo viera con los alicates retorciendo alambres.

¿Quereis ver más? Aquí lo teneis.

¿Dinero vs. Principios?


Resulta que, una vez más, un fulano llamado Teodoro Obiang, conocido por sus nefastas maneras en Guinea, entre las que se incluye el genocidio, ha visitado España. Y a pesar de ser un dictador en el más estricto sentido de la palabra, y de tener a sus espaldas a miles de muertos, y de ser culpable de la miseria en la que se vé sumido "su" país, aquí, en el mundo desarrollado, lo recibimos con los brazos abiertos. ¿Por qué? Porque la pela, es la pela. O más bien el petróleo, es el petróleo. Y el engendro éste, precisamente de ése oro negro, puede presumir bastante. Y claro, ¿donde están los principios, la dignidad y los bemoles de nuestros políticos? En el fondo del mar.

Como no, durante la polémica visita del impresentable, se produjeron discrepancias entre diferentes partidos políticos españoles. Unos justificando la visita, y otros no. Con Obiang se reunió Rajoy (dice que porque se lo pidió el gobierno. ¡Já!), y con Obiang se reunió Zapatero (dice que es una visita necesaria para avanzar en el proceso democratizador de Guinea. ¡Já!). Además de Su Majestad, con quien mantuvo una cena privada (?¿). Y digo yo. ¿Como se justifica el discurso sobre la ética en la política exterior del señor Zapatero, con éste "embolao" guineano? Repito, la pela es la pela. Incluso el señor (por decir algo) Obiang, animó a los exiliados guineanos residentes aquí en España, a volver a su país. A trabajar allí por su país. A ganar dinero y tener una vida digna allá, en su país. Algo me dice que nada más pisar su país, algo ganarán, y no será dinero, o una vida digna, precisamente. ¡Por aquí!, dirán los guineanos.

Dice el fulano (¿o amenaza?), que España no debe involucrarse en el proceso político guineano. ¿Que proceso?. Que no debe formar parte de la oposición política en aquel país. Que no es asunto suyo, y que es irracional. Irracional, dice el dictador. Más irracional es que tú hayas nacido.

Y que dice la justicia. Bueno, en un principio se pensó en la posibilidad de detenerlo y juzgarlo nada más pisar suelo español. El caso es que ya se va, y nadie le ha tocado. Dicen que no es competencia de España juzgarle, y que se debe archivar la querella presentada contra el dictador, alegando las convenciones de Viena y de Nueva York, de hace un montón de años, en las que se hablaba de la inmunidad de los jefes de estado. Obviamente, un dictador, en todo ése papeleo, figura como jefe de estado, a pesar de haber llegado al gobierno por la fuerza, cargándose al anterior presidente.

Resumiendo: que asco da todo ¿no?

jueves 16 de noviembre de 2006

Inauguración

Muy buenas tardes señores.

En ésta que es mi segunda aventura blogera, trataré de escribir, principalmente, lo que me dé la gana. Y alguna que otra cosilla que no quiera poner, pero que me vea obligado a hacerlo, también. No existe tema, ni categoría. Vale todo. Lo único que me exigiré será tener la memoria suficiente como para retener las chorradas que se me vayan ocurriendo en la cabeza, hasta que llegue el momento en que me siente ante el ordenador, y las pueda publicar aquí. Podrá ser desde una poesía, hasta una noticia sobre política. Desde una crítica musical, hasta las sensaciones que me trasnmitió estar al volante del coche de mi vecino.
Y como de momento, para variar, mi mente se halla en blanco, pondré punto y final a éste primer post, y me iré a tender la ropa, que hace dos días que terminó de trabajar la lavadora, y si la dejo dentro más tiempo, empezará a oler a moho.

Un saludo.